Durante el año 2020 y lo que va del 2021, los hoteleros nos enfrentamos a una gravísima falta de ingresos, como resultado, nuestra principal preocupación fue la continuidad del negocio con las menores perdidas posibles. La lógica de la mayoría de nosotros fue enfocarnos en superar el punto de equilibrio, o perder lo menos posible, básicamente reduciendo costos y convirtiendo gastos fijos en variables.
Las decisiones que tomamos durante la crisis, buenas o malas, y que nos llevaron a la supervivencia, o al cierre de nuestros hoteles, se tomaron con la información que teníamos a la mano; todos tuvimos ante nosotros alternativas únicas y todos actuamos conforme a ellas. El error más grave que pudimos cometer -creo- fue quedarnos inmóviles; sin embargo, no conozco un solo colega que ante la gravedad de la crisis se haya quedado cruzado de brazos.
Y dentro de esta lógica de supervivencia, muchos tomamos decisiones para captar ingresos bajando las tarifas.
Habiendo anticipado que lo importante fue decidir, quisiera proponer la idea de llegar lo antes posible a los precios que teníamos en el 2019.
Bajar tarifas ha causado un efecto dominó negativo generalizado en muchas plazas.
Supongamos el caso de un hotel de 5 estrellas, de marca internacional, cuyo perfil es el de hospedar a ejecutivos y empresas “triple A”, y que, además tiene un alto porcentaje de ventas del segmento de grupos y convenciones de alto perfil. Probablemente un hotel de este tipo y todo su set competitivo hayan perdido hasta el 70% de sus ventas durante la pandemia. Su decisión de supervivencia pudo ser -tal vez-, enfocar sus esfuerzos de ventas en mercados en los que de manera natural no habían penetrado antes, posiblemente, por ejemplo, enfocaron sus baterías hacia micro y medianas empresas locales que hospedaban a sus viajeros en hoteles de menor precio, o posiblemente, optaron por atraer turismo de vacaciones regional (principalmente carretero), o proyectos de empresas cuyos viajeros no encajaban en las características demográficas o psicográficas afines con la propuesta de valor de su marca. ¿Y cómo los captarían? Posiblemente ofreciendo una tarifa igual o menor a la que pagaban estos huéspedes en hoteles de inferior categoría.
Este ejemplo lo podemos transferir a hoteles de 4 estrellas que penetraron el mercado de 3 estrellas, o vendieron sus cuartos a clientes que corresponden a segmentos de mercado que antes de la pandemia no eran de su interés, y así, nos es fácil suponer una afectación en cadena.
Estoy convencido de que estamos a tiempo de reaccionar y tomar acciones para incrementar consistentemente los ingresos y las utilidades de nuestros hoteles, y para tal efecto, a continuación, sugiero algunas ideas a considerar en sus juntas de trabajo:
Hubo quienes se ajustaron rápidamente a los efectos de la crisis y lograron adaptarse mejor a las dificultades que esta provocó; ahora, habrá quienes serán más rápidos y efectivos en el proceso de recuperación. Estarán de acuerdo conmigo: llegó la hora de reconstruir nuestro negocio.
3 Comments
Claro, Preciso, efectivo, problema, efecto, solución. Gracias Felipe por tu gran aporte.
Muy interesante y hasta donde yo veo muy cierto. concuerdo!
Felipe gracias por invitar a todos los de la industria de la hospitalidad a buscar regresar a las tarifas que se tenìan en 2019 y lograr convencer a los compradores (Empresas y Tour Operadores) del valor real del producto que cada hotel ofrece y en todo caso lograr Convenios de fidelidad a cambio de una tarifa que razonablemente permita a cada hotel generar utilidades que es para lo que se creo el negocio.
Seguir avanzando en la recuperaciòn econòmica es clave para la generaciòn de empleos perdidos.