La hotelería moderna (segunda mitad del siglo XX) fue forjada bajo la influencia de grandes empresarios, algunos de ellos se han convertido en leyenda: de los Estados Unidos de Norteamérica y para el mundo, entre otros, Kemmons Wilson (Holiday Inn), Conrad Hilton (Hilton) y Bill Marriot (Marriot); en México, podríamos hablar de Don Gastón Azcárraga Tamayo (Posadas), Don Antonio Cosío Ariño (Brisas) y Don José Brockmann Obregón (Camino Real).
En esta ocasión me quiero referir a Conrad Hilton (1887-1979), quien nos dejó constancia de su apasionante vida en su libro autobiográfico “Be My Guest” (1957 by Prentice Hall Press). En el último capítulo de su libro, nos ofrece magnánimamente su secreto para cultivar el arte de vivir. Con más de 60 años de escritos sus conceptos continúan vigentes.
El Arte de Vivir.
Encuentra tu propio particular talento. Es el primer paso. El talento es el llamado (la vocación). Sabes que tienes talento cuando haces algo bien que te gusta y lo haces mejor que los demás. Imitar los pasos de otra persona y no construir un camino propio y único, “suele terminar en una gran frustración y sentido de fracaso”. No seas imitador. Seas quien seas, te dediques a lo que te dediques, sé tú mismo. Ser feliz siendo quién eres, no tiene nada que ver con lo que tienes.
Se grande. Piensa en grande. Haz en grande. Sueña en grande. El valor de una persona está determinado por el molde que hace de sí misma. No se requiere más energía para creer que puedes ser el mejor, que la que necesitas para no creerlo.
Se honesto. “Es una postura abierta, directa y audaz de (vivir) la verdad tal como la conocemos, tanto para nosotros como para los demás”. La verdad no es relativa y quien la reconoce no puede fallar a su prójimo, no puede engañar, no puede hacer trampa, no puede robar.
Vive con entusiasmo. No se puede hacer algo en la vida que realmente valga la pena si no se hace con entusiasmo. “El entusiasmo es una fuerza inagotable, tan poderosa que siempre debes domesticarlo y templarlo con sabiduría. Úsalo y te encontrarás en constante movimiento hacia nuevas formas de expresión”.
No permitas que tus posesiones te posean. “Las posesiones son muy agradables para tener, disfrutar, compartir. Pero si encuentras una sin la cual no puedas vivir, apresúrate a regalarla. Tu misma libertad depende de ello”. El empresario debe estar preparado para ganarlo todo y no perderse, pero también para perderlo todo sin perder su libertad y mucho menos su felicidad.
No te preocupes por tus problemas. ¡Este es muy bueno! Y lo sigo al pie de letra. Quien quiere dominar el arte de vivir “no trabajará hasta la muerte … el preocupado crónico está fuera de balance. Los problemas, y todos los tenemos, son acertijos que se nos ofrecen para solucionarlos. Se resuelven manteniendo el equilibrio, teniendo mente alerta y estando bien físicamente … Es inútil preocuparse por un problema después de que se pone el sol y se ha hecho todo lo posible durante el día por resolverlo”. Pero sobre todo es “un acto de desconfianza” (en ti mismo).
No te aferres al pasado. “Ni por arrepentimiento. Ni por anhelo. Hacerlo es atarte a un recuerdo, porque el ayer se fue. Es sabio sacar provecho de los errores de ayer. Es fatal aferrarse a las victorias de ayer. Te limitas. El futuro debería expandirse. Las experiencias de ayer son la base sobre la que construyes hoy”.
Valora la individualidad de tu prójimo. Cada creatura humana tiene un valor intrínseco que debemos apreciar y respetar; todos los individuos tienen sueños, penas, debilidades, fortalezas, errores, aciertos. Cada individuo es producto de su historia. Esfuérzate por entender y admirar esas historias únicas, y conmuévete con ellas.
Asume toda tu parte de responsabilidad por el mundo en el que vives. Hilton nos convoca a comprometernos de manera personal a defender y luchar por lo que creemos que hará de nuestro país, y de este mundo, mejores lugares para vivir.
Ora constantemente y con confianza. Con candidez y honestidad Hilton nos dice que orar con confianza es parte del arte de vivir. ¡Cuánta falta nos hace! ¡Cuánto evadimos el tema!
Hilton dejó en su libro una herencia valiosísima para su familia y su equipo, y al publicarlo, lo puso generosamente en manos de empresarios y hoteleros de todo el mundo.
Leer la vida de Hilton en “Be My Guest”, es una verdadera inspiración para cultivar EL ARTE DE VIVIR; lectura obligada para todos los que nos dedicamos a la hotelería.
Con gratitud.
2 Comments
Tanto Conrad Hilton como Bill Marriott han sido profundamente creyentes, cada uno dentro de su esfera religiosa cristiana (y mormona). Orar es sin duda un profundo acto de vivir. No sólo porque refleja nuestra capacidad de agradecimiento, sino porque nos recuerda lo vulnerable que somos, seamos quienes seamos. Un abrazo grande, Sensei.
[…] una entrega anterior me permití hacer un breve análisis del último capítulo del libro de Conrad Hilton, “Be My Guest”, en el que nos comparte con gran sencillez su filosofía para cultivar el arte de […]